SátiraNoticia real, exagerada hasta que confiesaUE · 2 min de lectura

El Reino Unido exige ser Europa de lunes a viernes para el sello comercial

La delegación británica ha presentado un mapa con ceras de colores donde una flecha señala a Londres con el texto 'Nosotros también somos el continente'.

Foto de archivo: european union flag
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: denzel / Pixabay

BRUSELAS, el Reino Unido ha presentado esta mañana un mapa pintado con ceras. En él, las Islas Británicas aparecen unidas a Francia por un puente enorme, rotulado como «zona europea de toda la vida». Después de años reclamando su salida de la Unión Europea, el gobierno espera que sus empresas mantengan el sello de producción comunitaria. El Brexit, sostienen ahora, fue un malentendido semántico.

La delegación británica ha llegado a la sede europea con carpetas llenas de folios arrugados. Su postura oficial dice que Europa no es un continente ni un tratado político: es un estado de ánimo al que se llega tomando té a las cinco. El documento principal reclama que cualquier producto ensamblado en Birmingham sea europeo al cien por cien por derecho divino.

«Nos fuimos de Europa, de acuerdo, pero no de la Europa de los productos europeos que se venden en Europa», ha explicado sir Archibald Fiambrera, director del Ministerio de Cosas que Antes Eran Nuestras. «Somos una nación separada del continente, pero, cuando se trata de exportar mermelada, somos primos hermanos. Si hace falta, empujaremos la costa de Dover con unos remos gigantes hasta tocar Calais para legalizar las etiquetas».

“Si hace falta, empujaremos Dover con remos gigantes hasta tocar Calais” — Sir Archibald Fiambrera, director del Ministerio de Cosas que Antes Eran Nuestras

En Bruselas han puesto la cara del presidente de una comunidad de vecinos cuando el moroso del cuarto pregunta si puede usar la piscina en agosto. Un bedel que cruzaba el pasillo ha confirmado que los enviados británicos trataron de sobornarle con una lata de galletas de mantequilla para introducir el mapa en el registro oficial.

La propuesta ha seguido creciendo. Piden que el meridiano de Greenwich cuente como frontera espiritual de Europa y que toda oveja galesa reciba un visado Schengen. También sugieren cambiar el sello comercial por «hecho en Europa bajo supervisión de Londres». Según la delegación, es un ajuste menor. Londres no quería molestar.

«Es como ese cuñado que se indigna en Nochebuena, pega un portazo y, diez minutos después, llama al telefonillo porque se ha dejado el tupper de croquetas», ha señalado un subsecretario del Departamento de Asuntos Incomprensibles de la Comisión. «Primero querían recuperar el control de sus fronteras. Ahora quieren recuperar nuestra máquina etiquetadora. Les hemos dicho que rellenen el impreso oficial de reingreso comercial».

Los representantes han prometido obligar a los habitantes del Reino Unido a dormir la siesta una vez al año y a quejarse amargamente de Hacienda. Con eso consideran acreditado su compromiso continental. Mientras tanto, un grupo de albañiles de Manchester mide Normandía para calcular cuánta cinta americana necesitarían para pegar de nuevo los territorios. No han pedido presupuesto todavía.

La delegación planea quedarse en el edificio hasta que alguien certifique que, en realidad, solo buscaban espacio personal. Amenazan con acampar en la cafetería y vivir de patatas con vinagre hasta que Europa admita que el Támesis desemboca en el Rin por un túnel secreto. De momento, seguridad les ha retirado las ceras de colores. No habrá más puentes.

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