SátiraNoticia real, exagerada hasta que confiesaUE · 2 min de lectura

Bruselas exige a aerolínea irlandesa demostrar su europeísmo montando un mueble sueco

La compañía de bajo coste defiende que cobrar suplementos sorpresa por respirar a bordo es la máxima expresión de los valores fundacionales de la Unión.

Foto de archivo: european union flag
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: pontzi / Pixabay

BRUSELAS, las autoridades continentales han abierto una investigación para averiguar si cierta aerolínea irlandesa de bajo coste conserva el grado de europeísmo necesario para volar dentro de la Unión. La discusión sobre su propiedad ha acabado en un comité de evaluación. Ahora la empresa debe superar varias pruebas culturales y burocráticas. Sus competidoras sostienen que los papeles no bastan: también hay que padecer la administración en cada despegue.

«Para operar en nuestro sagrado espacio aéreo no basta con enseñar un pasaporte irlandés», ha explicado Amadeo Papeles, inspector jefe del Departamento de Identidad Continental de la Comisión. «Queremos angustia existencial de verdad. Antes de una decisión logística, deberán discutir tres horas sobre la definición exacta de un queso con denominación de origen. Y si no se quejan del tiempo mientras pagan un café a precio de oro, difícilmente serán de los nuestros».

La defensa de la compañía ha entregado varios folios que, según afirma, prueban una vocación europea profunda. El documento central sostiene que cobrar suplementos inesperados y obligar a los pasajeros a rellenar formularios incomprensibles representa fielmente los valores institucionales del continente. También han aportado grabaciones de sus mostradores, cuyo trato al público coincide con el de una ventanilla de Hacienda un lunes temprano.

“Somos la encarnación de la burocracia en el aire. Si no somos Europa, nadie lo es.” — Jacinta Pasillos, asesora de Incomodidad Corporativa

Eso tampoco ha convencido a los inspectores. El nuevo protocolo obliga a los aviones a demostrar arraigo cultural: una hora y media de siesta después de comer y ninguna respuesta a la torre de control durante agosto. Se estudia además que el manual del chaleco salvavidas adopte la forma de una directiva parlamentaria, con catorce anexos y un preámbulo dedicado a la cohesión territorial. No queda claro quién lo leería.

«Nuestros asientos son rígidos y atendemos a cada pasajero con una mezcla prudente de desdén y condescendencia», ha protestado Jacinta Pasillos, asesora de Incomodidad Corporativa. «Hacemos esperar a la gente de pie cuarenta minutos y luego le comunicamos que falta un sello. Eso es Europa. Si nosotros no somos Europa, ya me dirán quién».

Los representantes del Sindicato de Aerolíneas Tradicionales, por su parte, sostienen que la empresa irlandesa no tiene el refinamiento histórico exigible. Un vuelo europeo auténtico debe incluir una huelga inesperada. También un retraso atribuido a la temporada de la berenjena y la pérdida del equipaje, llevada con cierta melancolía. Acusan a la operadora barata de administrar su crueldad con demasiada eficacia, lo que consideran una señal inquietantemente extranjera.

El Tribunal de Asuntos Extremadamente Complejos ha fijado la prueba definitiva para la próxima semana. Un grupo de delegados tendrá que montar un mueble sueco sin llave Allen. Mientras tanto, un filósofo francés criticará la técnica y una señora de Murcia insistirá en que coman croquetas porque los ve muy flacos. Si la estructura queda en pie y nadie pierde los nervios, la aerolínea podrá seguir cobrando por el equipaje de mano.

¿Qué te ha parecido?