SátiraNoticia real, exagerada hasta que confiesaUE · 2 min de lectura

La UE encarga un Eurobarómetro solo para confirmar que nos gustan sus pegatinas

Bruselas celebra el Día Mundial de la Etiqueta Ecológica demostrando empíricamente que la florecilla verde de los envases no provoca rechazo social.

Foto de archivo: pegatina ecológica en un envase
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: BRRT / Pixabay

BRUSELAS, Tras años de incertidumbre en los despachos, la Comisión Europea respira por fin tranquila. Un Eurobarómetro monumental, encargado y pagado con el presupuesto de un pequeño país báltico, ha dado el resultado que necesitaban escuchar: los ciudadanos confían ciegamente en la etiqueta ecológica de la Unión Europea. El anuncio coincidió, por pura casualidad, con el Día Mundial de la Etiqueta Ecológica. En Bruselas se celebra pegando florecillas verdes en las solapas de los becarios.

La encuesta movilizó a miles de entrevistadores para resolver una cuestión decisiva: si a los europeos les entra calorcito en el pecho al ver el logotipo oficial en un bote de detergente. La respuesta fue rotunda. El noventa por ciento dijo que la pegatina le inspira confianza, sobre todo después de que los encuestadores repitieran la pregunta por un megáfono mientras sostenían la foto de un oso polar llorando.

«Ha sido un triunfo de la burocracia sobre la apatía», declaró Evaristo Formulario, director de Adhesivos Comunitarios, con una emoción bastante visible. «Llevábamos meses sin pegar ojo pensando que los consumidores confundían la etiqueta con el premio que les dan a los niños en preescolar por comerse el puré. Pero el Eurobarómetro nos da la razón. Me acabo de pegar una en la frente para ir a comprar el pan con seguridad».

“Me acabo de pegar una en la frente para ir a comprar el pan con seguridad.” — Evaristo Formulario, director de Adhesivos Comunitarios

El método también ha recibido elogios por su rigor inflexible. Cuando se preguntaba por la fiabilidad del sello ecológico, había tres respuestas posibles: «Confío plenamente como si fuera mi abuela», «Me cura la ansiedad» o «Prefiero destruir el ecosistema y vivir en un cráter radiactivo». La mayoría eligió una de las dos primeras sin pensárselo demasiado. Un alivio administrativo.

Con la encuesta resuelta, la celebración ganó tamaño. El Día Mundial de la Etiqueta Ecológica, una jornada que la Comisión se sacó de la manga para disponer de una excusa con la que comer canapés sostenibles, ha adquirido proporciones épicas. En el Berlaymont hubo desfiles de funcionarios vestidos de envases reciclables. Después se entonó un himno dedicado al pegamento que mantiene el logo sujeto a los cartones de leche.

Hortensia Grapadora, presidenta de la Asociación de Vecinos Que Se Quejan de Todo, sostuvo que preguntar a miles de personas por el dibujo de una flor tiene algo cuestionable. «Me llamaron en plena hora de la siesta para preguntarme por un dichoso logo verde. Les dije que sí a todo para que me dejaran dormir. Si eso es la confianza institucional, apaga y vámonos», protestó la vecina.

En Bruselas han descartado esas críticas. El Departamento de Asuntos Evidentes anunció que el siguiente paso consiste en encargar otro Eurobarómetro: medirá si los ciudadanos confían en el Eurobarómetro que mide su confianza en la etiqueta ecológica. «Necesitamos estar seguros de que estamos seguros de que nos creen», dice el comunicado. Lo imprimieron en papel certificado, con tres pegatinas redundantes.

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