SátiraNoticia real, exagerada hasta que confiesaUE · 2 min de lectura

Francia y Alemania piden una matrícula propia para el «Fabricado en Europa»

París y Berlín quieren que los coches eléctricos tengan reglas de origen a medida, porque una norma europea para todos sería excesivamente europea.

Foto de archivo: european union flag
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: NoName_13 / Pixabay

BRUSELAS, Francia y Alemania han pactado normas propias para el «Fabricado en Europa» de los vehículos eléctricos, separadas de la ley industrial general de la Unión Europea. La noticia ha producido la calma habitual de una comunidad de vecinos cuando dos propietarios piden un reglamento exclusivo para sus balcones.

La intención es que cada coche acredite su europeidad con un sistema de origen hecho a medida. La norma industrial común seguirá ocupándose de lo industrial en general. Los automóviles, por su parte, tendrán su versión particular, quizá con espacio para indicar en qué país se tomó el café del diseñador.

«No queremos romper la unidad europea, solo ponerla en un sobre distinto», dijo Octavio Pernales, portavoz provisional del Comité de Separación Ordenada de Asuntos que En Realidad Van Juntos. El comité aún no existe, pero ya ha encargado una placa para la puerta. También valora si su sede será un despacho o una carpeta con separadores.

“No queremos romper la unidad europea, solo ponerla en un sobre distinto.” — Octavio Pernales, portavoz provisional del Comité de Separación Ordenada de Asuntos que En Realidad Van Juntos

De ahí sale el mecanismo europeo de aclaración de aclaraciones. Una norma sencilla pasa a ser tres, después aparecen cinco anexos y, al final, una nota al pie avisa de que el anexo cuatro solo rige los martes laborables. Fuentes anónimas próximas a una grapadora comunitaria sostienen que el texto contemplará componentes «suficientemente europeos». Ahí cabría una batería. También una pegatina con estrellas.

En un pasillo, junto a una máquina de café, un funcionario resumió el asunto: «Si todos fabrican en Europa, hay que decidir qué parte de Europa cuenta y si Europa sigue contando cuando está de vacaciones». La cuestión queda pendiente de traducirse a las lenguas oficiales y a otra lengua destinada a los párrafos cuyo responsable de aprobación nadie identifica.

La industria mira el debate desde lejos, con la cautela de quien asiste a un pleno municipal desde la última fila. Los fabricantes podrían terminar pegando una etiqueta distinta según el país en que se lea, aunque el coche sea exactamente el mismo y el conductor siga buscando el botón para abrir el depósito.

El acuerdo no cambia lo esencial: Francia y Alemania quieren reglas propias de «Fabricado en Europa» para los vehículos eléctricos, aparte de la ley industrial general de la Unión Europea. El resto, incluido un posible pasaporte europeo de procedencia, continúa en esa zona administrativa donde una idea entra como borrador y sale convertida en una siesta de 47 páginas.

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