La UE confirma que el progreso sigue avanzando con paso administrativo
La segunda revisión de la hoja de ruta económica concluye que todo marcha según lo previsto, incluso la parte que aún está siendo revisada.

BRUSELAS, Las instituciones de la Unión Europea reafirmaron ayer su compromiso de cumplir, dentro de los plazos previstos, la declaración conjunta y la hoja de ruta para impulsar el crecimiento económico, tras cerrar su segunda revisión formal. El comunicado habló de «steady progress», expresión que en Bruselas ya se considera bastante optimista como para prescindir de fuegos artificiales y de la comisión encargada de regularlos.
La reunión fue tranquila. Casi doméstica: una comunidad de vecinos que aprueba el presupuesto de la escalera y deja el ascensor para otra convocatoria. Sobre la mesa descansaban la hoja de ruta, la declaración conjunta y varios plazos, observados, según fuentes perfectamente imaginarias, con prudencia y con la distancia emocional que Hacienda reserva a un formulario entregado cinco minutos tarde.
«El progreso avanza de manera constante, aunque siempre dentro de los márgenes autorizados para avanzar», explicó Teófila Mecanismo, portavoz de la Oficina Europea para la Colocación Correcta de los Papeles. Compareció junto a un atril ausente de cualquier organigrama y contestó señalando una carpeta cerrada. Los expertos consideran que sigue siendo el método más seguro para impedir que una explicación termine pareciéndose a una promesa.
“El progreso avanza, pero dentro de los márgenes autorizados para avanzar.”
Y la carpeta cumplió con lo suyo. La segunda revisión certificó que la hoja de ruta seguía siendo una hoja de ruta, que la declaración conservaba su carácter conjunto y que los plazos continuaban siendo plazos. El Comité Provisional para la Celebración Moderada de los Resultados Intermedios recibió la noticia con alivio. Sus miembros alzaron las cejas durante cuatro segundos, una reacción que el reglamento interno clasifica como entusiasmo.
Para el profesor Nicasio Trámite, catedrático ficticio de Espera Estratégica en la Universidad de Villanueva del Despiste, el mérito está en conservar el rumbo sin tocar nada que obligue a cambiarle el nombre al documento. «Un plan que sigue en marcha puede revisarse para comprobar que sigue en marcha», declaró. Después clavó una chincheta en un mapa de Europa dibujado sobre una servilleta.
La celebración oficial, si hubiera existido tal como la describen los observadores más imaginativos, habría contado con una tarta en forma de calendario y una vela por cada fecha futura. Nadie las habría apagado. Adelantar un objetivo mediante una ráfaga de aire habría vulnerado el principio de cumplimiento en plazo. El café sí se habría servido puntualmente, con su documentación correspondiente.
Al cierre de esta edición, el crecimiento económico seguía apareciendo como objetivo de la hoja de ruta, y la hoja de ruta continuaba apareciendo como instrumento para impulsarlo. Las instituciones renovaron su compromiso con el proceso. El proceso no formuló objeciones. La próxima revisión será seguida con atención en toda Europa, sobre todo por el señor que custodia la carpeta y aún busca el bolígrafo.