Madrid Río declara zona de susto los cinco kilómetros por hora
Los peatones piden más control ante patinetes y bicis eléctricas que convierten el parque en una autopista con árboles.

MADRID, Los peatones de Madrid Río piden más control sobre los patinetes y las bicicletas eléctricas que pasan por allí a una velocidad incompatible con los árboles, una conversación tranquila y la idea básica de salir a pasear. El límite oficial es de 5 kilómetros por hora. Para varios usuarios, es «más una sugerencia decorativa que una velocidad humana».
No molesta que circulen por el parque. Molesta que aparezcan con la urgencia de quien acaba de recordar que llega tarde a una reunión consigo mismo. «Yo venía a mirar los árboles y de pronto tuve que calcular una trayectoria de escape entre un banco y una papelera», explicó Julián Mostaza, peatón y presidente provisional de la Plataforma Vecinal para Caminar Sin Tener Que Girar La Cabeza.
La cosa tampoco mejora para quien sale a correr. Algunos corredores dicen que el paseo se ha convertido en una autopista, aunque todavía no hay peajes, paneles luminosos ni un señor de Hacienda cobrando por adelantar. Una mujer que estiraba junto a una fuente aseguró que ya no va tanto: «Cada paseo incluye ahora una oposición a controlador aéreo, pero sin temario ni convocatoria».
“A cinco kilómetros por hora no se llega tarde a ninguna parte, pero tampoco se llega con dignidad.”
Con ese ambiente, el Ayuntamiento estudia cómo hacer cumplir el límite. Una oficina municipal genérica ha puesto sobre la mesa carteles más severos, un radar que solo funcione cuando note que lo observan y la posibilidad de pedir a los vehículos que reduzcan la marcha mediante una mirada decepcionada, propia de una comunidad de vecinos.
Hay una propuesta que reúne bastante apoyo. Consiste en crear una unidad de agentes con cronómetros, chalecos reflectantes y una campanilla de colegio. Perseguirían durante exactamente cuatro segundos a cualquier patinete que superase los 5 kilómetros por hora; después se detendrían a rellenar el impreso «Descripción del susto y velocidad aproximada del susto». La administración, por fin, en movimiento.
«A cinco kilómetros por hora no se llega tarde a ninguna parte, pero tampoco se llega con dignidad», reconoció Begoña Salpicón, portavoz de la Asociación de Usuarios del Paseo Moderadamente Intenso, en una rueda de prensa junto a un arbusto que pidió no ser identificado. La asociación plantea separar el recorrido en un carril para peatones y otro para bicicletas. También haría falta un tercero para quienes se han quedado quietos intentando entender el plano.
Mientras siguen las conversaciones, los caminantes han adoptado un protocolo básico. Miran a ambos lados, se sujetan bien la gorra y evitan levantar el brazo para saludar, por si alguien interpreta el gesto como una maniobra de adelantamiento. El Ayuntamiento continúa estudiando los límites. Madrid Río, por su parte, espera que «paseo» vuelva a querer decir algo más que «trayecto lento entre dos sustos».