SátiraNoticia real, exagerada hasta que confiesaDinero · 2 min de lectura

La cesta de la compra inaugura su temporada de lujo extremo

Con la inflación en el 4,9%, comprar aceite, fruta o pasta exige ya protocolo, financiación y un acompañante que sepa mirar precios.

Foto de archivo: cesta de la compra con productos caros
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: sabinevanerp / Pixabay

VILLANUEVA DEL DESPISTE, La compra semanal ya no se resuelve con una lista pegada a la nevera. Ahora consiste en entrar, mirar con educación y calcular si el sueldo admite una bandeja de champiñones. El cambio coincide con una inflación interanual del 4,9% en septiembre, empujada por los combustibles y los paquetes turísticos, y con 29 partidas que han subido más de un 5% durante el último año.

En los comercios del municipio, la pasta se exhibe donde antes ponían la joyería cara. El aceite llega sobre una bandejita de terciopelo y conviene no rozar la botella si uno no tiene intención firme de llevársela. «La gente pregunta si el calabacín trae certificado de autenticidad», explica Nicanora Pradal, portavoz del Comité Local de Productos que Antes Cabían en una Bolsa.

La ceremonia sigue en frescos. Hay que caminar despacio, guardar una expresión adecuada y evitar comentar los precios en voz alta, por si las etiquetas se ofenden. Junto a las cebollas, un hombre asegura haber visto a una pareja pedir cita para comprar tres tomates. Salieron con una patata. «Pero de las que tienen presencia», aclara.

“La patata tiene presencia y exige que la mires con respeto.” — Nicanora Pradal, portavoz del Comité Local de Productos que Antes Cabían en una Bolsa

El asunto ha dado para una nueva forma de turismo interior: la visita gastronómica contemplativa. Familias enteras recorren los pasillos, observan los lácteos desde lejos y terminan retratándose junto a los huevos, como al regresar de un monumento nacional. La excursión incluye audioguía, seguro opcional y una explicación sobre el momento en que el cartón parece estar mirando al visitante.

Después de tanto recorrido, el pleno municipal ha tomado nota. La Concejalía Genérica de Costumbres Cotidianas estudia declarar la cesta de la compra bien de interés cultural, aunque falta localizar algún producto que siga vendiéndose sin comité, aval o charla previa con Hacienda. «Estamos valorando cambiar el ticket por una escritura pública», ha comunicado el secretario accidental del Registro de Cosas Caras, que trabaja desde un cajón de cubiertos.

Los vecinos, por su parte, han vuelto a métodos probados. Preparan tortilla mirando fijamente la sartén para que parezca más grande, invitan al cuñado porque suele traer pan y apagan la luz del frigorífico para que los alimentos no adquieran ideas. Algunos ya dejan la compra en herencia, con cláusulas para repartir medio kilo de arroz entre cuatro generaciones. Hay familias que discuten menos por los inmuebles.

Los expertos de la comunidad de vecinos aconsejan calma, despensa revisada y cierta moderación al mirar el pasillo de conservas. No todo lo caro es caviar. A veces es gasolina, un paquete turístico o una bolsa de la compra con aspiraciones que no se corresponden con sus ingresos. En Villanueva del Despiste, la siesta sigue siendo gratis. De momento no han encontrado dónde pegarle la etiqueta.

Ramón Calderilla

¿Qué te ha parecido?