La cesta de la compra estrena alfombra roja ante la subida de precios
El pan, el aceite y las patatas ya exigen reserva previa y un asesor financiero para entrar en la despensa.

VILLANUEVA DEL DESPISTE, La cesta de la compra ya no reúne alimentos: ofrece lujo extremo. Hay luz tenue, música de cámara y alguien que abre el cajón de las verduras con guantes blancos. El cambio llega tras situarse la inflación en España en el 4,9% interanual en septiembre, empujada por el encarecimiento de los combustibles y los paquetes turísticos.
El dato coincide con 29 partidas que han subido más de un 5% en el último año. En Villanueva del Despiste han entendido que era el momento de encerrar el arroz tras un cristal blindado y organizar visitas guiadas, de siete minutos, al pasillo de las legumbres.
«Antes uno venía a por macarrones y salía con macarrones», explicó Nicasio Pardo, director del Protocolo de Acceso a Productos Básicos, mientras entregaba una tarjeta de visita a una lata de atún. «Ahora hay que demostrar solvencia emocional, traer zapatos limpios y aceptar que quizá solo puedas contemplar el precio de las lentejas desde lejos».
“He venido a comprar cebollas y me han ofrecido un palco.”
El pan fue el primero en ascender a pieza de colección. Cada barra descansa sobre un cojín de terciopelo y trae un certificado con el año de horneado, la procedencia y una previsión sobre el instante exacto en que dejará de crujir. Las patatas han pedido viajar en coche oficial, por el estrés del tráfico y de las bolsas reutilizables.
Después del pan, le tocó al aceite. Ya no admite ser vertido sin una ceremonia breve. Maribel Castañón, encargada del departamento de líquidos nobles, asegura que la botella «mira mal» a quien se pasa con la ensalada y exige a las visitas una distancia prudente. Un tomate, de pie sobre una báscula, confirmó que el ambiente se había puesto «intenso, pero con buena vajilla».
La comunidad de vecinos ha convocado un pleno extraordinario para decidir si la despensa cuenta como segunda vivienda. Se estudia instalar un portero automático en el armario, dejar el estante superior para invitados y cobrar mantenimiento por cada paquete de galletas. Próspero, el ficus que preside la comunidad, ha pedido celebrar las reuniones después de la siesta.
Y las familias han reaccionado como han podido. Comparan precios con prismáticos y celebran cumpleaños alrededor de un bote de garbanzos sin abrir. El Ministerio de la Sobremesa, creado ayer por tres cucharillas con aspiraciones administrativas, recomienda respirar hondo, revisar el ticket y recordar que la compra todavía cabe en una bolsa, aunque tenga aspecto de yate.
En el mercado municipal, un hombre que pasaba por allí dejó una frase que fue anotada en acta y plastificada después: «He venido a comprar cebollas y me han ofrecido un palco». La cebolla, visiblemente conmovida, pidió que no se hablara de sus capas delante de menores de edad.