El Gobierno de las Sillas Obliga a Teletrabajar Desde la Oficina
La nueva norma exige calentar físicamente la silla ocho horas, aunque el trabajador pueda hacerlo desde el sofá.

VILLANUEVA DEL DESPISTE, El Ministerio del Calentamiento Presencial ha decretado que todo trabajador que pueda teletrabajar deberá ir a una oficina para demostrar que su silla sigue caliente. La medida se aprobó durante un pleno celebrado en una sala de espera vacía. Su objetivo es proteger «la continuidad térmica del empleo», según Eulalia Bragueta, portavoz accidental del ministerio y encargada de comprobar que nadie trabaja tumbado.
Por ahora, la orden se aplica a quienes ya podrían hacer sus tareas desde casa, siempre que tengan internet, ordenador y una mesa que no los mire con desconfianza. Para que nadie se relaje, la Oficina Nacional de la Silla Caliente ha repartido termómetros de sobremesa. También entrega un silbato pequeño. Suena si alguien despega demasiado las caderas del asiento.
El asunto de las caderas ha llegado lejos. «Una silla vacía es una silla que no cotiza emocionalmente», declaró Anselmo Rascacielos, presidente del Comité de Permanencia Glútea. Hablaba desde dentro de un archivador, donde lleva sentado desde 1998 para que el mueble no pierda temperatura. El comité aconseja saludar al fluorescente al entrar. Y despedirse de la grapadora antes de salir.
“Una silla vacía es una silla que no cotiza emocionalmente”
Las empresas imaginarias de la comarca ya han recibido un manual de 312 páginas. Explica cómo aplicar la norma sin que parezca que alguien ha tenido una idea. Las videollamadas deberán hacerse dentro de una sala, incluso si todos los participantes están en sus casas, y los correos electrónicos tendrán que imprimirse y llevarse a pie hasta la mesa del destinatario. Cuando el destinatario viva lejos, la empresa habilitará una cinta transportadora de empleados.
El siguiente problema apareció en el turno de siesta técnica. Cientos de trabajadores sostienen que se concentran mejor en casa, donde nadie les pregunta si han visto al jefe. La respuesta oficial consiste en colocar biombos con fotos de salones domésticos y reproducir, a volumen moderado, el sonido de un vecino arrastrando una silla. No se ha precisado de qué vecino.
La administración mantiene el rumbo. «El teletrabajo ya existe, pero todavía no hemos encontrado la forma de que la silla se sienta necesaria», explicó Maruja Tornillo, inspectora jefe de Asuntos Blandos. El próximo paso será exigir a cada empleado una foto diaria de su nuca frente a una pared blanca, junto con un certificado de presencia firmado por la comunidad de vecinos.
Mientras tanto, el ayuntamiento de Villanueva del Despiste ha anunciado que levantará una torre de oficinas encima de cada domicilio. Las obras empezarán cuando aparezca un solar lo bastante pequeño. «Si el trabajador quiere estar en casa, le acercaremos la oficina», resumió Gregorio Cenicero, portavoz del Servicio de Soluciones que Empeoran las Cosas, antes de pedir permiso para sentarse cinco minutos en el suelo.