SátiraNoticia real, exagerada hasta que confiesaDinero · 3 min de lectura

El Gobierno esconde millones de litros de aceite en piscinas para no tener que bajar el precio

Agricultura ordena camuflar cisternas de virgen extra como baldeadoras de limpieza ante las quejas de Competencia y de los vecinos que resbalan al cruzar la calle.

Foto de archivo: aceite de oliva
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: Couleur / Pixabay

JAÉN, El Ministerio de Agricultura esconde aceite de oliva a paladas. Las aceitunas cayeron de los árboles en cifras que nadie esperaba este año. El plan busca una sola cosa. Quieren que pagues la botella a precio de cartucho de tinta. La cosecha reventó cualquier estimación de la Junta. Así que el Gobierno suspendió la ley de la oferta y la demanda. Creen que es un concepto inútil. Dicen que solo sirve para que mojes el pan con demasiada alegría en el bar, y eso pone en riesgo la integridad estructural de la tostada de las ocho y cuarto, que es lo único que sostiene al país por las mañanas.

Ese riesgo estructural ha movilizado a las autoridades de madrugada. Patrullas nocturnas del Ministerio desvían ahora millones de litros de virgen extra. Los meten en túneles de metro cerrados. Usan también los garajes de comunidades de vecinos en Móstoles y requisan piscinas municipales de invierno. «Si el mercado ve que sobra aceite, el litro bajará de los ocho euros y la sociedad colapsará tal y como la conocemos», justificó Aurelio Pérez. Es el subdirector general de Almacenamiento Clandestino de Líquidos Dorados. Tienen claras sus prioridades. «Si tenemos que llenar el embalse de San Juan con arbequina hasta que los domingueros salgan resbalando del agua en agosto, lo haremos». No les tiembla el pulso.

Esa falta de escrúpulos ha desatado el pánico en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Creen que retirar el producto así es pasarse de la raya. Advierten del golpe directo a las familias. «No tiene sentido guardar garrafas en cajas fuertes bancarias mientras la señora Angustias fríe las croquetas del nieto con la misma gota de aceite desde el martes», protestó un portavoz. Habló desde el interior de un armario empotrado de la segunda planta. Su despacho oficial fue requisado por la mañana temprano. Ahora almacena sesenta palés de picual hasta el techo.

“«El otro día fui a ducharme y salí pareciendo un boquerón en vinagre»” — Encarnación García, vecina y víctima del sobrecoste oleícola

Ese volumen de almacenamiento exige logística nueva. El Ministerio instruye a las cooperativas para camuflar las aceitunas sobrantes. Las pintan de uva pasa gigante. O directamente las entierran de madrugada en descampados de Soria. Hay camiones cisterna circulando con pegatinas de limpieza viaria municipal. No tiran agua. Dejan un asfalto brillante con olor a ensalada mixta. Los patinetes eléctricos alcanzan velocidades terminales al pasar por ahí por pura falta de fricción. Uno acabó empotrado en un quiosco de la ONCE el jueves pasado.

Los resbalones en la calle han hecho sospechar a la gente. Algo falla en el suministro en varios pueblos. El agua sale del grifo con una textura pesada. Deja un retrogusto afrutado ideal para untar tomate. «Fui a ducharme y salí pareciendo un boquerón en vinagre», relató Encarnación García. Preside la Asociación de Víctimas del Sobrecoste Oleícola. Notó un brillo en el pelo muy superior al de cualquier champú de peluquería. Bajó a quejarse al ayuntamiento a las doce en punto. El cuñado del alcalde le recomendó no hacer preguntas. Dijo que era un milagro de la patrona. Y que mejor se callara si no quería pagar la ducha a precio de menú degustación.

El silencio de los vecinos ayuda a mantener la ficción oficial. Quieren evitar que tanta abundancia arruine el discurso de la escasez. Enviaron una circular a los supermercados grandes el lunes. Piden a los encargados que dejen las estanterías medio vacías a propósito. Recomiendan colocar un vigilante jurado cruzado de brazos junto a las tres botellas que queden en el pasillo. «El aceite debe seguir siendo un artículo de lujo», detalla el manual impreso. Pretenden que se convierta en el regalo típico de las bodas. Ese que das en mano junto al sobre de los billetes.

Ese estatus de lujo tiene fecha de caducidad si Competencia cumple su amenaza. Van a mandar inspectores con botas de suela de goma gruesa. Llevan barras de pan de pueblo en la mochila para hacer catas de urgencia. Quieren destapar los depósitos clandestinos antes de que el líquido se ponga rancio. La batalla final será en un polígono de Getafe. Los rumores en la cafetería de Hacienda hablan de una nave industrial cerrada con candado exterior. Dentro esconde una piscina olímpica llena de variedad hojiblanca. Varios altos cargos tienen las toallas preparadas para bañarse allí este sábado.

¿Qué te ha parecido?